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Tu rostro

De las noches inciertas
Nacen versos heridos
Recordando tus gestos esquivos
Sangra el poema que escribo
De los días soleados
Abrazo el calor que sofoca
Pues tus manos son frías
Tanto como tu distancia y la mía
De esta sonrisa que provocas
Me llevo las mariposas que alborotas
Y de tus ojos que disparan luz a los míos
Me quedo con la armonía de tu rostro cuando ríes
... y no es conmigo.

Claudia E.

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